Amanece en casa de H. Es H quien pone la banda sonora a la mañana cantando en la ducha.
M despierta en la cama de H y se le dibuja una sonrisa al oír ese buenos días cantado por H. M pestañea a ritmo de lo que canta ella.
H llega envuelta en una toalla y M la mira sentado en el quicio de la cama. Se miran. Se ven. Respiran. Y es entonces cuando M frunce el ceño, asiente, y concluye con un rotundo:
-Te quiero mucho, H.
H sonríe pero menos de lo que M pensaba que ella sonreiría. No dejan de mirarse pero puede que hayan dejado de verse por un instante.
-¿Mucho? -dice H.
-Mucho. Te quiero mucho, sí.
-¿Qué es querer mucho? ¿Me quieres más de lo que quieres a otros? ¿No es suficiente con quererse?
-No sé. No sé si quiera qué significa lo que te he dicho. En las películas hay personas que dicen te quiero mucho y estoy seguro de que sea lo que sea un "te quiero", se quieren menos de lo que yo te quiero a ti.
H se para. Todo se para. H comienza a hablar de usted. No es la primera vez que dejan de tutearse pero la reacción de M no piensa lo mismo:
-Disculpe, M. Me tiene que perdonar pero hay cosas que no soy capaz de entender. No sé si quiera si me gusta lo que me ha dicho.
-Perdóneme usted a mí. Quizá me haya excedido. Confío en que algún día llegaré a una palabra precisa.
Respiran de nuevo pero nadie asiente. M se levanta y comienza a hacer la cama de H. H dejó de cantar hace un rato, pero es ahora cuando más notable es la ausencia de música. M sigue haciendo la cama con cuidado. H lo mira un momento, frunce el ceño, asiente y dice:
-¿Le gusta hacer la cama, M?
-¡Oh, no! Lo odio. Si hay algo que odie es hacer la cama.
-¿Y entonces por qué me está haciendo la cama?
-Porque me gusta mucho.
-¿Perdón?
-Usted. Le hago la cama porque me gusta mucho usted.
H sonríe. H sonríe mucho. H sonríe y M no pensó que ella fuese a sonreír. H sigue sin cantar pero ahora ya no hace falta música.
-Supongo que eso es lo que quería decirle- dijo M-, y no sabía cómo. Así que, H: me gusta usted. Me gustas. Mucho. Me gustas tanto que disfruto haciéndote la cama.
M se incorpora después de hacer la cama. La cama está preciosa. Y es esa cama la que no tarda en deshacerse por la fricción de dos cuerpos que se abrazan.