Ya lo dice el refrán: "Se pilla antes a un usuario de twitter, que a un cojo". Y es totalmente cierto. La red social nace en 2006, con la idea de que los usuarios registrados actualicen su perfil escribiendo de forma obsesiva lo que están haciendo justo en ese momento. Este sistema tiene un fallo: la "mentirosidad" que lleva intrínseca.
En el momento en el que un usuario "tuitea" lo que está haciendo en ese espacio de tiempo, miente. La mayor parte de los usuarios usan el gerundio, así como: "Comiendo con mis padres en su casa, mi madre ha hecho mi comida favorita, me recuerda a la infancia, llevaba muchísimo tiempo deseando comer " (Sí, se queda corto, pero sólo solo tienes 140 caracteres). Estrictamente hablando, eso es mentira. Lo que estás haciendo no es comer con tus padres, sino actualizar tu twitter. Con lo que un usuario que no miente, escribiría algo así como: "Actualizando el twitter." No miente, pero el propio hecho de no mentir, sería la causa de sus pocos followers.
La tonteoría defiende que la CIA es el organismo que creó twitter para así captar a todos los mentirosos compulsivos: los usuarios activos de twitter. Una vez conseguidos los datos de todos esos mentirosos compulsivos, los colocarán en puestos laborales en los que se requiera mentir, como políticos, banqueros, polis buenos, mafiosos, magos, periodistas parciales, vendedores de cosas absurdas, o mentirosos aficionados: amateurs. De este modo colocan a gente que miente en puestos que lo requieren: una medida contra la crisis. Poco ético, pero efectivo. El tweet justifica los medios.
Para terminar, diré que en este momento estoy escribiendo un post. Con la verdad por delante.